¡LA VIDA EN EL BACKSTAGE!

Para mi lo más divertido de Cibeles es ver la frenética actividad del backstage. Ver trabajar a contrarreloj a peluqueros y maquilladores es un auténtico lujazo.

Cada diseñador ha marcado unos días antes lo que quiere que se realice a las modelos y el día del desfile con una guía ese look se copia en cada una de las niñas (que es como llaman aquí a las chicas que desfilan). Todo un ejercicio de destreza y habilidad. Pero ellos no son los únicos que corren. Las vestidoras, encargadas de cambiar a las modelos, también sufren para tenerlas preparadas en un tiempo record y las propias modelos desafían la ley de la gravedad corriendo como locas de un lado para otro para estar perfectas y no llegar tarde a ningún lado. Ver a los diseñadores dando a voz en grito las últimas instrucciones es un privilegio para los que podemos ver en primera persona esos minutos previos. Es alucinante como todo ese caos que se vive entre bambalinas desaparece por completo en cruzar el telón y empezar a caminar por la pasarela. Desde atrás puedes comprobar como se ilumina la cara de todo el equipo del diseñador cuando suenan los primeros aplausos. ¡Objetivo cumplido! Ahora a pensar en los próximos seis meses.